“Recuerden, compatriotas: esta batalla va a
ser muy dura, porque no estamos batallando contra los factores de la oposición política
venezolana, no estamos batallando tampoco contra los medios de comunicación; ¡no!,
realmente estamos enfrentando al imperio norteamericano”
Hugo
Chávez Frías
Triste rol el dejar de un lado la
equidad, la justicia, el amor y la verdad, para pasar a engrosar las filas de
los violentos, que lejos de construir, están determinados a destruir con tal de
desaparecer todo lo que se le parezca a la revolución bolivariana. La fiscal
general de la república ha decidido transitar el camino de los que abandonan al
pueblo, por irse tras de quienes hasta ayer fueron sus enemigos más acérrimos.
El miedo es libre y solo permanecen
en su trinchera los que verdaderamente han luchado convencido de sus ideales,
el resto, ante la posibilidad de la derrota terminan haciendo algo que los
congratule con el enemigo.
Ahondar en términos jurídicos para
demostrar que la fiscal actúa sin el sentido de justicia, es una tarea que ya
muchos han abordado de manera brillante, la otra manera de abordar el tema del
nuevo rol de la Dra. Ortega, es el político, ya que la crisis que vive nuestro
país tiene sus orígenes en lo político y no en lo económico, porque es el poder
político del país que la derecha venezolana desea asumir, y al no haber podido
acceder a este por la vía democrática, se han ido por la vía del golpe de
estado.
El Comandante Chávez siempre nos
alertó de los peligros que corre la revolución bolivariana, porque nuestra
lucha es contra el imperio, y este, está
acostumbrado a lograr sus objetivos sin importarle trasgredir toda norma
nacional o internacional y mucho menos acatar el sentido ético. A estas alturas
luego de la más despiadada guerra económica, de haber lanzados todos los ataques
mediáticos posibles, con una campaña de desprestigio hacia la revolución, aún
no han podido lograr un estallido social, esencialmente porque la mayoría del
pueblo, chavista y no chavista está convencido que la violencia focalizada que
hoy se ve en Venezuela, es producto de un golpe de estado continuado que en la
actualidad ha entrado es su fase más crítica, para derrocar al gobierno nacional
y con ello dar por terminada la era en que el poder ha sido del pueblo, la era
de la conquistas sociales, la era de la reivindicación de la justicia social,
la era del retorno al camino bolivariano, en fin la era Chávez.
Lo antes dicho nos lleva a entender
que en esta fase del golpe y ante la eminente derrota que les dará el pueblo
venezolano al instalar la asamblea nacional constituyente, deben
desesperadamente buscar un hecho que conmocione al país; que ahonde las diferencias;
que exacerbe a los violentos y de alimento a la jauría mediática, para preparar
a la opinión internacional de la necesidad de intervenir a nuestro país
militarmente.
Por su parte la derecha venezolana
ha demostrado al igual que sus jefes no tener escrúpulos, a tal punto de incluso
pretender asesinar a uno de sus dirigentes como fue el caso confeso del Sr.
Leopoldo López y que fue el gobierno del presidente Maduro quien le ofreció la
seguridad y dio las garantías para que no se efectuara esa abominable acción.
Que ahora intenten sacrificar a un objetivo más emblemático y dejar la duda
planteada que fue el Chavismo, es una opción que muy probablemente puedan
llevar adelante, de allí la importancia de proteger a la fiscal general de la
república, evitar a toda costa que sea objeto de cualquier acción que atente
contra su integridad física. Pero además será la mejor respuesta que la
revolución bolivariana -que es esencialmente guiada por el amor- le pueda dar a
la Dra. Ortega, cuidarla de aquellos que hoy la izan como bandera, para luego -quizás-, utilizarla como mártir.

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