martes, 6 de agosto de 2013

Para dejar huellas también sirve la utopía

“La utopía sirve para eso…para caminar”
Fernando Birri

   Esta frase del cineasta argentino Fernando Birri, y    lanzada a la fama por Galeano es quizá una de las metáforas más hermosas pronunciadas para decir que la revolución también  es un acto de fe.
La utopía tan parecida al último elemento encerrado en la caja de pandora,  a la promesa de algún Dios de entregarnos el paraíso, y a todo lo que conlleve a la certeza  que siempre habrá una oportunidad de lograrlo, de llegar a ese estado ideal de justicia y de paz que tanto se anhela. Solo que aplicado en la línea de tiempo y dicho de esa manera, queda la extraña sensación que nunca la alcanzaremos  y pudiera terminar más bien por ser una invitación camuflada para sentarnos, porque, para qué seguir si nunca llegaremos a ella.
    Sin embargo ante las sillas que se colocan en el camino, (parafraseando a Silvio) las  que tientan a la inacción, que tratan de adormecer al espíritu libertario, que nos incitan al desasosiego. Ante esto solo queda la única convicción de hacer y ser.  Reafirmando entonces el carácter litúrgico de las revoluciones que son hechas por amor. Aunque alguien podría preguntar ¿si hay otra forma de hacer revolución que no sea por amor?. Yo no sabría decirlo con certeza pero solo sé que Hitler también dijo hacerlo por amor.
      Así que nuestra revolución -o por lo menos la mía- es del amor ese, que no es por verse amado, sino por ser amor. También parafraseando a Fito: dar es dar.  Y que mi liturgia revolucionaria tampoco es la estúpida incondicionalidad del no razonamiento y la obediencia total, que mi fe no se circunscribe al levantamiento de banderas y gritos de consignas sin corazón, entonces la militancia no es un destino sino una opción. Y yo milito con la vida, con la paz y el amor.
     Y así me voy convenciendo que la vida no es tan cuántica, ni tan relativa, ni tan falaz, y que algo de cierto hay en esto de andar; que algo queda al escribir, pero también en al caminar, y los que  vienen detrás al igual que yo, nos vamos convenciendo de la no soledad en el caminar, pues otros ya nos han dejado huellas. Y entonces me digo, para esto también sirve la utopía para dejar huellas que nos inviten a andar, cuando la misma utopía nos invite a parar.


Jorge Moreno

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